El 16 de febrero del año 2024, los medios de comunicación me informaron de una noticia muy triste: el fallecimiento de Alexéi Navalni, el líder de la oposición rusa. Para mí, su muerte ha sido un golpe muy duro, también significa la pérdida de un referente, además, era la persona que representaba el CAMBIO que necesitaba el pueblo ruso. Desde hacía tiempo, el señor Navalni contaba con todo mi apoyo, de hecho, si hubiera podido presentarse como candidato a unas elecciones presidenciales, yo le habría apoyado, aunque no hubiera podido votarle. En mi opinión, el opositor fue un VALIENTE cuando decidió regresar a su país para continuar con la lucha, atreviéndose a correr riesgos, aunque fue detenido al llegar al aeropuerto, siguió luchando, de hecho, desde la cárcel, animaba a la gente a participar en las protestas antibélicas. Un año antes de la guerra, Navalni había conseguido perjudicar a Putin al dirigir y escribir un documental que revelaba que el dictador tenía un palacio oculto situado a orillas del mar Negro, además de liderar una red de corrupción que había organizado para financiar la construcción del palacio. Después de mucho tiempo, ha quedado demostrado que en Rusia ha existido una oposición que ha plantado cara a Vladímir Putin. Desgraciadamente, el dictador se ha llevado por delante a algunos líderes, pero no ha conseguido acabar con todos los opositores, todavía hay unas cuantas personas que van a continuar con la lucha, la mayoría están en el exilio, pero están a salvo. Después del fallecimiento del opositor, su viuda, Yulia Naválnaya, anunció que va a continuar con la labor de su marido, así que le deseo mucha suerte y quien sabe si va a liderar una revolución que derribará a Putin. Personalmente, yo mantuve la esperanza de que Alexéi Navalni llegaría a convertirse en el nuevo presidente de Rusia, ahora yo confio en que el dictador Vladímir Putin acabará sentado en el banquillo de los acusados. Por cierto, últimamente, a la oposición he empezado a llamarla la resistencia. VIVA LA REVOLUCIÓN.