Durante años, apenas se hablaba de los problemas de salud mental que padecían algunas personas, pero la pandemia ha permitido que se hayan visibilizado y ha conseguido la concienciación de los ciudadanos. El principal obstáculo es la escasa inversión en la salud mental por parte de las administraciones y agravado por las crisis del 2008 y 2020; otros problemas son la escasez de profesionales, el tabú y la estigmatización. Las medidas que se pueden implantar son: invertir más dinero, contratar a más profesionales (aumentar las plazas), romper el estigma y el tabú, hablar sobre la salud mental con total honestidad y proporcionar más atención e información a la gente que lo solicite. Estoy seguro que España puede alcanzar los 20 psicólogos por cada 100000 habitantes y la inversión en salud mental tiene que llegar al 7% (las medias europeas son 18 psicólogos y un 6% de inversión). Dentro de la salud mental, se puede incluir el suicidio, un problema al que se le da poca importancia y siempre ha sido considerado un tema tabú acompañado por el estigma, aunque adquirió visibilidad debido a un trágico suceso ocurrido a finales del año 2021. A la hora de hablar sobre el suicidio hay que hacerlo con transparencia y respeto, lamentablemente, algunas personas se quitan la vida para poner fin al sufrimiento, pero teniendo el suficiente apoyo se puede evitar ese desenlace, además se pueden realizar planes para explicar la prevención del suicidio. En cualquier caso, hay que HABLAR sin miedo y sin sentir vergüenza, los problemas de salud mental pueden resolverse, se puede contar con el apoyo de familiares y amigos y recurriendo a la ayuda de profesionales, podemos superar los obstáculos y salir adelante. La salud mental es un DERECHO de todas las personas.